El perrito llamado Pepe, no le pertenecía a la señora, era un callejero que vagaba en una estación de tren en Perú.
La señora era una vendedora ambulante que llegaba muy temprano, todos los días, para vender sus productos en las escaleras de la estación.
Pepe la conocía, y la quería mucho porque ella siempre le regalaba algo de comer de lo que llevaba; era muy buena con él.
Mientras la señora estaba en la estación, Pepe se quedaba a su lado, lamentablemente, en la noche debían separarse.
Una noche de esas, la señora estaba decaída, no había vendido nada en todo el día, no tenía como volver a casa y se recostó cabizbaja en la escalera.
Pepe sintió que la señora estaba triste y se acurrucó a su lado, dándole lo único que un perrito tiene: su compañía.
Una chica que pasaba por allí, vio la escena, y tomó una foto. Antes de irse se acercó a la señora y le dio dinero para que al menos pudiera regresar a su hogar.
Esa misma noche, compartió la foto en sus redes sociales, y la respuesta que obtuvo fue increíble.
Cientos de personas acudieron a la estación, entre ellas Flor, una mujer que fue para adoptar a Pepe.
Desde ese día, el perrito vive muy a gusto en el hogar que Flor le brindó.
En cuanto a la señora, dijo que extrañaría mucho la compañía de Pepe, pero se puso feliz de que consiguiera hogar, ya que ella no le podía ofrecer uno.
También recibió ayuda de las personas y de organizaciones sociales que conocieron su situación.
Desde la noche de la foto, le ha ido mejor en su negocio.
Esta fue una foto que cambió dos vidas.